Vuelvo al cuarto cansado y curtido,
furtivo entre sombras lejanas que aletargan la huida.
Lejos ya de tanta letanía que acompaña;
vuelvo y no me extraña encontrar la habitación vacía
Ella me espera así con la luz apenas encendida
repitiendo compases miméticos de misteriosa armonía
Simulando un olvido, me voy perdido en la nada
recordando partidas que aun no se desentrañan,
regresando mañana otra vez a la hermosa rutina.
Esta famosa soledad lejana,
me acompaña aun sin ser compañía.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario